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Familia Reconstituida

 

Como consecuencia directa del divorcio, se encuentra el surgimiento de nuevas estructuras y modelos de familias, una de ellas es la Familia Reconstituida, que se desarrollan con posterioridad al divorcio, que se construyen a partir de un progenitor con hijos que se vuelve a casar.

Se trata de una organización que impone grandes retos a sus integrantes, donde están presentes las pérdidas y ganancias que ha implicado la ruptura conyugal para sus diferentes miembros. Precisamente por la dinámica al interior de estas, junto con el período de adaptación y transición que viven, planteando enormes desafíos para la vida familiar.

Aunque cada familia reconstituida tiene sus propias particularidades, algunas de las características es que, son familias en transición, es decir, familias que tienen que asumir un número importante de cambios en un corto período de tiempo, al menos más corto que lo que es habitual en las familias convencionales.

El papel del progenitor no está definido con tanta exactitud dentro de las categorías de derechos y obligaciones, como se define tan claramente en las familias nucleares. El deber de amar y cuidar a los hijos de la pareja, que no son propios, puede contradecir los sentimientos del nuevo cónyuge. Puede darse también la situación inversa, los niños pueden también experimentar como inapropiado el tener sentimientos por el nuevo progenitor que es biológicamente un extraño.

Muchos padres NO biológicos (padrastros o madrastras) no tienen una idea clara del rol que deben desempeñar en su nueva familia. Se enfrentan siempre a la pregunta “en que medida ser progenitor”, la mayoría de ellos prueba un papel tras otro, buscando establecer un modelo aceptable para ellos mismos y para el resto de la familia. Una de las principales dificultades asociadas con el rol de progenitor, se refiere a la falta de seguridad, si el papel se desarrolla en forma adecuada, pues no hay ningún modelo de referencia.

Existe temor a ser juzgado por el progenitor biológico, este último puede ser excesivamente sensible a la actitud del progenitor no biológico con el hijo. Esta aprensión puede asociarse entre otras cosas a la ansiedad que se genera en el progenitor biológico, el que el hijo establezca un vínculo emocional con el padrastro, que puede ir en detrimento del vínculo primario.

La familia reconstituida tiene que sortear una serie de obstáculos inherentes a la nueva relación, aceptar que su nueva pareja trae una historia de la cual no es parte, reconocer que siempre existirá la expareja con quien tendrá que relacionarse en pro de los hijos, ganarse el cariño de los hijastros y la familia de origen del nuevo cónyuge que, muchas veces no acepta la nueva relación, adaptarse a los nuevos amigos tanto de los hijastros como de la pareja, nueva casa, colegio, entre otros.

La nueva relación conyugal, nace con un legado de dolor y de desesperanza del primer matrimonio, por tanto, la integración y el bienestar de la nueva familia, va a depender especialmente de la creación de una relación conyugal sólida y satisfactoria.

Los integrantes de las familias reconstituidas, deben tener presente que el establecimiento de un sentimiento de pertenencia a la nueva unidad familiar llevará algún tiempo, como también la tolerancia, el respeto y el cariño hacia el resto de los miembros implicados, por lo tanto, mantener una actitud flexible, asertiva, un dialogo permanente y por sobre todo la donarción al otro (pareja), será fundamental para que cada miembro encuentre su espacio dentro de este nuevo sistema familiar.